Comunicación no verbal en la empresa: cuando no «decimos» nada

Comunicación no verbal en la empresa: cuando no «decimos» nada

Según teorías de la comunicación, en el proceso de comunicativo, un 20% corresponde a lo que realmente decimos pero el resto, el aplastante 80%, depende de la comunicación no verbal. ¿A qué nos referimos con esto? A los movimientos corporales y faciales, a todos los aspectos relacionados con la voz como por ejemplo el tono, ritmo, entonación, volumen, silencios, entonación, etc.

También la imagen de nosotros mismos que proyectamos hacia los otros y que depende entre otras cosas de nuestro aspecto físico, actitud, personalidad y estado de ánimo. Está claro que gran parte de la efectividad de la comunicación depende de este importante 80% al que a menudo no le prestamos toda la atención que se merece. No es que se tenga que quitar importancia al 20% que sí corresponde a la parte verbal.

Comunicación no verbal

Es evidente que esa parte también es muy importante y que, cuando nos referimos al mundo de la empresa, todo lo que decimos tiene que ser real, correcto y contrastable. Pero hay muchas situaciones en las que, por ser de mucha importancia, tenemos que prestar especial atención a todos los aspectos de la comunicación y está claro que la comunicación no verbal es un aspecto clave que puede ser lo que marque la diferencia.

Varias teorías afirman que la sensación que una persona transmite a otra y la impresión que le genera se crean en tan solo 30 segundos. Está claro que en este minúsculo espacio de tiempo hay poco que se puede decir pero en cambio hay mucho que se puede comunicar. Algunos ejemplos de estas situaciones son entrevistas de trabajo o reuniones con inversores potenciales. En estas situaciones es muy importante crear una sensación de confianza y valor personal y profesional desde el minuto cero.

Conseguir una comunicación no verbal efectiva

¿Cómo conseguimos entonces esta efectividad? En primer lugar es importante tener en cuenta que transmitimos lo que sentimos y lo que pensamos. Por eso, tenemos que estar convencidos de lo que queremos conseguir y tener las ideas claras y bien estructuradas para ser capaces de convencer  a los demás.

Otro aspecto que debemos cuidar en la comunicación no verbal es nuestra mirada y nuestra forma de hablar ya que el tono de voz y la entonación son fundamentales. El hecho de mirar a nuestros interlocutores a los ojos y con seguridad hará que consigamos mejores  resultados.

También la actitud es un aspecto fundamental. Una actitud positiva y una sonrisa conseguirán que los demás estén más predispuestos a escuchar. También nuestra forma de andar, saludar con seguridad y nuestra postura erguida y moderadamente relajada nos ayudarán a transmitir la imagen de nosotros mismo que queremos.