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Conciliación: cómo hacer de ella una ventaja competitiva en tu empresa

Conciliación: cómo hacer de ella una ventaja competitiva en tu empresa

En muchas ocasiones oímos hablar de conciliación en los medios de comunicación. Pero, a efectos prácticos, ¿en qué consiste?, ¿qué medidas se pueden adoptar?, ¿cómo usarla como política de recursos humanos en las organizaciones? Hoy vamos a ir respondiendo a todas estas preguntas.

¿Qué entendemos por conciliación?

Segú la Real Academia de la Lengua Española, conciliar es “conformar dos o más proposiciones o doctrinas al parecer contrarias”. Como vemos de esta definición, se trata de “poner en paz”, equilibrar o armonizar dos lados enfrentados, en este caso, la vida familiar y personal versus la vida laboral.

Existen múltiples definiciones de conciliación personal, familiar y laboral. A continuación, presentamos un par de ellas citando su fuente:

Según el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno del País Vasco, la conciliación es “la participación equilibrada entre mujeres y hombres en la vida familiar y en el mercado de trabajo, conseguida a través de la reestructuración y reorganización de los sistemas, laboral, educativo y de recursos sociales, con el fin de introducir la igualdad de oportunidades en el empleo, variar los roles y estereotipos tradicionales, y cubrir las necesidades de atención y cuidado a personas dependientes”.

Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, “la conciliación en sentido estricto, se refiere a la compatibilidad de los tiempos dedicados a la familia y al trabajo. En un sentido amplio, se refiere al desarrollo pleno de las personas en el ámbito del trabajo, afectivo, familiar, personal de ocio, estudio e investigación, y a disponer de tiempo para sí. Por ello, conciliar significa mantener el equilibrio en las diferentes dimensiones de la vida con el fin de mejorar el bienestar, la salud y la capacidad de trabajo personal”.

¿Qué medidas se pueden implantar en las empresas como políticas de conciliación?

Algunos ejemplos serían los siguientes:

  • Horarios y flexibilidad laboral. Por ejemplo, entendida como posibilidad de modificar la hora de entrada y salida para armonizar la vida laboral con la familiar y personal. Pero también como posibilidad de reducirse la jornada por cuidado de hijos o familiares o como la opción de tener permisos para acompañar a familiares al médico, asistir a tutorías y reuniones escolares, etc. Por otro lado, otro pack de medidas iría sobre la posibilidad de realizar jornada intensiva o teletrabajar algunas horas o días.
  • Ampliación del permiso de paternidad y maternidad.
  • Beneficios sociales ligados a la conciliación. Cheques bebés, guarderías laborales, copago de mutuas asistenciales para embarazos, partos y primeros años del descendiente, etc.
  • Medidas especiales para trabajadores en circunstancias excepcionales, por ejemplo, con familiares en situación de dependencia o que estén pasando por una grave enfermedad.

¿Puede la conciliación ser una herramienta de competitividad en las empresas?

Sin duda, sí. La conciliación tiene efectos directos en la productividad de los trabajadores. ¿Cómo?

  • Las empresas con buenas políticas de conciliación atraen y retienen mejor el talento. De hecho, entre perfiles muy cualificados de profesionales, la retribución no es el factor clave para permanecer sino cuestiones más intangibles ligadas, muchas de ellas, a la conciliación. Una menor rotación conlleva una disminución de costes de adaptación e incorporación a la plantilla.
  • La conciliación tiene efectos probados en la reducción del absentismo laboral, absentismo que a veces va ligado a no poder atender las dos esferas (la familiar y la personal) a la vez. Algunas estadísticas demuestran que la implantación de un buen plan de medidas de conciliación da como resultado reducciones del absentismo en cifras elevadísimas como el 40%.
  • Los trabajadores de empresas que concilian están más comprometidos, motivados e implicados, lo cual impulsa su productividad.
  • Las organizaciones que ayudan a conciliar mejoran su imagen tanto externa como internamente. Tanto entre los trabajadores como entre proveedores o clientes. Obviamente una buena imagen se traduce en buenos niveles de ventas casi automáticamente.
  • Así mismo, convirtiendo la conciliación en un eje estratégico de la política de recursos humanos, la cultura corporativa se moderniza, se enriquece y redunda en la mejor imagen de la que hablábamos en el punto anterior.
  • Las políticas de conciliación también suponen una mejora en la gestión de la empresa, una fuente de innovación social.
  • Las plantillas que concilian tienen menos estrés, por lo que se reducirá el número de bajas laborales.
  • La conciliación ayuda a que haya un buen clima laboral en la organización; en definitiva, que haya empresas más felices y que se mejore su rendimiento. Lo veíamos hace unos días en otro post de recursos humanos. 

Conciliar, sin duda, puede ser una herramienta para que nuestros recursos humanos sean más productivos. Existen múltiples opciones de conciliación y cada organización debe estudiar y analizar cuáles son las medidas que mejor se adaptan tanto a la empresa como a su plantilla. Y la productividad es condición imprescindible para la competitividad.

¿Conoces alguna medida creativa para impulsar la conciliación?

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Susana Chamorro

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat Pompeu Fabra. Posgrado en Fiscalidad y Tributación. Dedicada al mundo de la asesoría externa, asesorando los emprendedores.