Estado y balance del tejido empresarial en España: pymes vs. grandes empresas

Estado y balance del tejido empresarial en España: pymes vs. grandes empresas

España es un país de pequeñas y medianas empresas. Esta frase la hemos oído cientos de veces en los medios de comunicación y en otros foros. ¿Pero es cierto que ese es nuestro tejido empresarial? Veremos en este post cuán cierta es la anterior afirmación y qué implicaciones tiene. ¡Especialízate con un curso de gestión empresarial!

Los datos del tejido empresarial

Según datos del Dirce (Directorio Central de Empresas), el número de empresas activas aumentó un 2,2% durante el 2014 y se situó en 3,19 millones. Así mismo, el 15% de empresas activas tenía 20 o más años mientras que el 19,7% tenía menos de dos años. He aquí la primera observación: “un tejido empresarial más joven que viejo”, en parte provocado por el tamaño de las empresas. En dimensión empresarial el tamaño se relaciona positivamente con la longevidad empresarial.

Sobre el tamaño, que es el aspecto en el que nos centramos en este post, 2014 cerró con más de 1,75 millones de empresas que no empleaban a nadie (un 55% del total) y con un 28,2% (alrededor de 900.000 empresas) que tenía sólo uno o dos empleados. Así, un 83,3% tenía dos o menos asalariados. Y si consideramos pymes, el 99% pertenecían a este colectivo siendo las microempresas más de un 93% y las grandes empresas no llegando apenas a superar la barrera del 1%.

Según Eurostat, el número medio de asalariados por empresa en España fue de 4,7 en 2014, lejos de los casi 6 franceses y a años luz del Reino Unido (11 trabajadores) y Alemania (11,7 trabajadores).

Y, aunque en España tenemos grandes multinacionales que ocupan puestos de relevancia en el panorama internacional de sus sectores, tenemos una doble velocidad que diferencia estos buques insignias de esta gran mayoría de empresas que son, prácticamente, pequeños proyectos de auto-ocupación.

Estado y balance del tejido empresarial en España: pymes vs. grandes empresas

Las causas del estado y balance en España

Como en tantos otros temas, el reducido tamaño de las empresas españolas es multicausal. Entre otras consideraciones, los expertos afirman que este tamaño está originado por:

  1. Una economía fuertemente aposentada en el sector terciario. Los servicios en general, y en particular los dirigidos al principal motor de la economía española (el turismo), no requieren de tamaños tan grandes como la industria para ser eficientes y viables.
  2. Una cultura emprendedora relativamente menor a la de otros países. Todavía contamos con tasas más elevadas de emprendimiento por necesidad que por oportunidad. Surgen muchos proyectos de autoocupación que tienen como objetivo más la inserción laboral del emprendedor que la creación y consolidación de un proyecto empresarial con perspectivas de crecimiento.
  3. Otra cuestión también muy ligada a la cultura, la falta de orientación a la cooperación entre empresas. Sin tradición de colaboración, las empresas no se fusionan entre ellas y no se crean grupos empresariales potentes internacionales.
  4. Bajo nivel de innovación, investigación y desarrollo. Sin innovación las empresas se estancan. Es fácil: no hay productos nuevos o no se invierte en idear mejoras, nuestra cuota de mercado, en el mejor de los escenarios se mantiene, pero no crece.
  5. Falta de asesoramiento especializado para crecer. Así como para nacer existen múltiples recursos, no existe tanta oferta cuando hablamos de desarrollar el proyecto hacia nuevas vías, mercados, clientes o países.
  6. También se ha señalado como causa la excesiva dependencia de las pymes de la financiación bancaria, financiación que, además, en los últimos años de crisis, ha estado muy constreñida.

Implicaciones del tamaño del tejido empresarial español

Si bien es cierto que las pymes pueden tener ventajas competitivas frente a las grandes empresas (por ejemplo, una pyme puede ser más flexible y adaptarse más rápido a nuevas circunstancias del entorno), en general, el tamaño se correlaciona negativamente con la supervivencia y consolidación de la empresas. Cuanto menor es el tamaño de la empresa, más problemas aparecen en aspectos claves de la competitividad empresarial como: la capacidad de obtener financiación, la comercialización, la innovación o la internacionalización, entre otros. Así, las pymes suelen tener menor capacidad de sobrevivir a períodos de crisis y, en general, tienen menores tasas de productividad.

Sobre esta productividad, según la Encuesta Industrial de Empresas elaborada por el INE (Instituto Nacional de Estadística), la productividad en la industria por ejemplo fue de 53.623 euros en 2013. Pero, mientras que en las microempresas fue de 27.099 euros, en el de las grandes empresas subió hasta 77.077 euros.

Aunque no se trata de crecer por crecer ni de desmerecer el papel tan fundamental de las microempresas españolas, para que nuestro tejido empresarial mejore su posición competitiva en relación a otros países, debería hacer un esfuerzo por mejorar el clima empresarial.  Trabajar para mejorar las condiciones en el entorno que faciliten el diseño y ejecución de planes de crecimiento empresarial, las alianzas entre empresas y la cultura emprendedora, entre otros.

¿En qué circunstancias crees que una pyme puede funcionar mejor que una gran empresa?

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