Cómo hacer un estudio de viabilidad para emprender en un negocio
05/07/2018

Cómo hacer un estudio de viabilidad para emprender en un negocio

Finanzas

Un business plan, plan de empresa, plan de negocio o estudio de vaibilidad es una herramienta básica en el proceso de creación de una empresa. Hoy veremos sus utilidades y también cómo ponernos manos a la obra a la hora de confeccionarlo.

Un estudio de viabilidad tiene un doble objetivo dependiendo de la perspectiva que apliquemos:

  • De manera interna nos permite analizar y reflexionar, de manera sistemática y ordenada, la viabilidad de nuestra idea de negocio. Y, aunque montar empresas no es matemática pura, numerosos estudios nos dicen que abordarlo minimiza la tasa de mortalidad empresarial a unos años vista.
  • De manera externa nos sirve como carta de presentación; para buscar socios, financiación, darnos a conocer entre nuestros clientes, dirigirnos a la Administración Pública, etc.

Aspectos clave en el Business Plan

  • El equipo emprendedor. Quiénes son y cuál va a ser su papel en la futura empresa. Confeccionar el organigrama, saber los puntos fuertes y débiles de los promotores, nos ayudará a fortalecer el equipo, dado que será imprescindible haber trabajado un autoconocimiento personal, uno colectivo y haber discutido y encajado los roles entre todos/as. Este es uno de los puntos que más se valoran en muchas rondas de financiación de start ups actualmente, más allá que otros aspectos más técnicos.
  • La idea y el mercado. Saber definir nuestra idea de negocio de manera concreta y atractiva no sólo hablará bien de nuestra capacidad de síntesis sino también de lo claro que tenemos nuestro negocio, lo cual siempre es positivo para la visión que puede formarse nuestro interlocutor. Así, debemos concretar la idea en menos de 2 minutos, en lo que tarda un ascensor de un rascacielos en llegar de la planta baja al ático, el famoso elevator pitch
  • Conocer el mercado, el sector, la competencia, es condición sine qua non para tirar adelante el proyecto. Desconocerlo nos llevará a una pérdida de competitividad que hará peligrar nuestra supervivencia.
    • Mercado. El mercado puede referirse al geográfico (nuestro producto puede tener como objetivo un barrio si es un negocio de proximidad o bien todo un continente si tiene valores como para internacionalizarse). El mercado también ha de hablar de a quién nos dirigimos: hombres, mujeres, niños, de qué tipo de perfil sociodemográfico, tienen intereses comunes, etc. O también puede hablar de si es un mercado particular (personas) o es un business to business (se dirige a otras empresas y organizaciones).
    • Sector. Estaría conformado por todos los agentes del mercado. Por ejemplo, si vendemos automóviles nuestro sector es el de la automoción y englobaría a fabricantes, a concesionarios, a vendedores de segunda mano, empresas de recambios, etc.
    • Competencia. ¿Qué otras corporaciones venden lo mismo o similar a nosotros? Hay que tener en cuenta que pueden ser de nuestro tamaño, más pequeño o más grandes. Si vendemos ropa de mujer joven no podemos obviar a las grandes marcas ni tampoco a las tiendas de proximidad de nuestra misma zona geográfica.
  • Plan de márketing. Las famosas 4 p’s. Tener clara nuestra estrategia de: producto, precio, promoción-publicidad y distribución (place en inglés). Todas estas variables vienen dadas por el mercado, sector, competencia y también por nuestra propia idiosincrasia: nuestros costes, nuestra voluntad de posicionamiento en un segmento de mayor o menor precio, nuestra estrategia de venta (si es más de comercio electrónico o de compra física), etc.
  • Plan de producción y recursos. Inevitablemente hemos de tener un planning de fabricación o prestación de servicios para estar lo más organizados posible. Contar con proveedores solventes y atraer recursos humanos con talento son dos puntos básicos a la hora de trabajar este apartado. Y, por supuesto, si fuera el caso, conocer bien el diagrama de flujos de fabricación de los productos.
  • Ámbito económico y financiero. Aunque todos los aspectos son importantes, este ámbito es el quebradero de cabeza principal de muchos emprendedores/as. Lo básico en este ámbito es:
  1. Confeccionar el plan de inversiones y financiación.
  2. Hacer una cuenta de resultados previsional (ingresos menos gastos).
  3. Tener claro el punto muerto o umbral de rentabilidad (aquel nivel de ventas que hace que nuestro beneficio sea igual a cero).
  4. Trabajar un plan de tesorería para prever déficits / superávits de dinero dados los cobros y pagos previsibles.
  5. Elaborar los balances previsionales y algún tipo de cuadro de ratios que den de manera sucinta la principal información financiera del proyecto a corto, medio y largo plazo.
  • Para finalizar hay que incorporar la forma jurídica elegida para vestir a nuestro proyecto: empresario/a individual, sociedad limitada, cooperativa, etc.

¿Creéis que vale la pena invertir esfuerzos haciendo el plan de viabilidad antes de crear la empresa? Son muchos aspectos y mucho trabajo, pero vale la pena hacerlo para tener un poco más de red en nuestro salto mortal de convertirnos en empresarios/as.

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Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat Pompeu Fabra. Posgrado en Fiscalidad y Tributación. Dedicada al mundo de la asesoría externa, asesorando los emprendedores.

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