La estacionalidad del verano en la actividad empresarial

La estacionalidad del verano en la actividad empresarial

El verano se caracteriza por la época de vacaciones, el descanso, las actividades al aire libre y los viajes. Es una época en la que muchas empresas disminuyen su actividad, se paran líneas de producción y gran parte de la plantilla se ausenta para disfrutar de sus vacaciones. Pero luego hay empresas que experimentan la situación totalmente contraria ya que el verano es su temporada alta concentrándose su periodo de máxima actividad y ventas. Este efecto se conoce como estacionalidad. Entendemos por estacionalidad a la variación periódica y predecible de una variable a lo largo de un periodo de tiempo. Podemos hablar de estacionalidad en referencia a muchos aspectos de la vida como por ejemplo el clima, la agricultura o la economía y por lo tanto la actividad empresarial.

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Causas de la estacionalidad

Un aspecto a tener en cuenta es el porqué de la estacionalidad. En algunos casos la podemos atribuir al propio clima, por ejemplo el sector de la moda de prendas veraniegas tiene un auge en los meses de calor así como los bronceadores y los artículos relacionados con la playa y la piscina. Pero luego hay estacionalidad que se produce por aspectos culturales como los dulces que se comen en Navidad o bien a aspectos relacionados con tendencias de consumo que se mantienen por costumbre, por ejemplo, las ventas de automóviles ya que acostumbran a ser más elevadas a finales de año. En cierto modo, las empresas a través de sus campañas de marketing aprovechan el efecto de la estacionalidad para animar la demanda. Un ejemplo claro son las campañas que realizan los gimnasios en septiembre aprovechando la “vuelta al cole” para conseguir más socios. Está claro que hay negocios que dependen de los meses de verano para asegurar su supervivencia a lo largo del año. Estas empresas rinden su culto al sol, refuerzan su capacidad operativa y aumentan la plantilla para poder dar respuesta a toda la demanda. Nos referimos especialmente a todos los negocios relacionados con el turismo, las altas temperaturas y las vacaciones en general. Para ello, estas empresas no pueden dejar nada al azar y tienen que estar preparados para cambios y fluctuaciones de la clientela relacionados con aspectos externos como por ejemplo el clima.

Combatir la estacionalidad como estrategia

En este sentido una de las luchas que tienen estas empresas es intentar desestacionalizar esta demanda tan concentrada en unos pocos meses del año. Por ejemplo, el sector de la restauración, si bien no pude desplazar la demanda de los meses de verano a otros meses, sí puede realizar promociones para atraer clientes también en los meses más flojos. O bien los distribuidores e instaladores de aparatos de aire acondicionado pueden realizar campañas anticipándose a los meses de más calor para intentar estabilizar y repartir las compras y contrataciones.