Smartwatches y wearables
27/07/2016

Lo que debes saber sobre el desarrollo de apps para smartwatches y wearables

Desarrollo de apps

Los wearables están aquí desde hace dos años y desde luego vinieron para quedarse. Quizá cuesta de verlos aún pero hay muchos sitios en que son tan comunes como los smartphones, y cada vez son más los usuarios que se apuntan al carro, ya sea con las pulseras inteligentes, o como los relojes, que es de lo que os vengo a hablar hoy. Hay que plantearse, eso si, que el desarrollo de apps para estos dispositivos no funciona del mismo modo que el desarrollo en el teléfono o tableta, pero no a nivel de programación, si no de planteamiento. Aunque aparentemente parezca que va a ser lo mismo, en realidad se trata de un enfoque paralelo, pero a su vez complementario. ¿Contradictorio? Vamos a ver porqué digo esto.

 

Apps encerradas en un reloj

Debemos pensar que el smartwatch, ya sea un Android o iOS, no es el dispositivo final con el cual el usuario va a disfrutar de las ventajas del teléfono. Es decir, nosotros no vamos a plantear una app para el reloj en cuestión. El proceso es que nuestra app existente, o futura, en el teléfono adquiera compatibilidad con el reloj a modo de acompañante, o companion como se dice en inglés. Esto significa que debe ser un complemento, no el foco. Es por ello que vamos a tener en cuenta un seguido de cosas:

  1. La pantalla es mucho más pequeña. Esto afecta mucho más en términos de usabilidad que de diseño. Al fin y al cabo hacer un diseño bonito es relativamente fácil gracias a Material design de Google, un estándar que se ha tratado de establecer en el desarrollo de apps como ya hablé en el pasado. Pero cuando hablamos de usabilidad, aquí la cosa cambia. Recomendamos que las tareas pesadas sean realizadas por el teléfono, mientras que las tareas ligeras tales como comunicar notificaciones, vibrar por algún motivo, etc, sean realizadas por el reloj.
  2. Las apps no se descargan directamente en el reloj. ¿Entonces como es posible que esta conexión exista? Lo que está ocurriendo es que no dejamos de descargar la app en el teléfono, pero si tiene compatibilidad con Android Wear, esta se descarga su versión para éste. Dicha versión, como he comentado en el punto uno, es una app mucho más ligera con unos objetivos extremadamente claros y concretos. El proceso es totalmente automático y el usuario final no necesita hacer el proceso de descarga dos veces para ello. Eso si, por motivos de desarrollo se permite instalar directamente en el reloj la app con la que estás haciendo pruebas de código.
  3. La solicitud de permisos sigue estando presente. Algo a tener en cuenta: pese a que sea un acompañante de la app final, tiene su propio hardware, el cual necesita conceder permisos de uso a la app, al igual que ocurre con la tableta o el teléfono. De esto no nos salvamos ni siquiera en nuestra muñeca. No hay que preocuparse, pero, ya que la gestión de estos es similar a la app convencional.
  4. Notificaciones push, tu gran aliado. Como bien he dicho, uno de los usos más comunes es para mandar notificaciones de la app al usuario. Pensadlo, en realidad es uno de los mejores objetivos que le podemos dar al reloj, ya que de este modo nos ahorramos tener que sacar nuestro teléfono del bolsillo. Es más, en el caso de los chats, algunos permiten la escritura de mensajes, para poder mandar respuestas rápidas sin siquiera acudir a nuestro bolsillo.
  5. Asistentes de voz. El reconocimiento de voz es el complemento perfecto para esta clase de aplicaciones, por lo que revisar su framework puede ser una propuesta muy interesante. Dependiendo de la app, no lo descartaría.
  6. Sigue existiendo fragmentación. De esto tampoco nos libramos...Pese a que si es cierto que los tamaños de las pantallas están más acordados para ahorrarnos dolores de cabeza de diseño, hay muchos dispositivos distintos en el mercado, de distintas marcas y con hardware diferente. Muchos son similares entre ellos, de acuerdo, pero no deja de ser una cuestión de la que debemos tomar nota, al igual que hacíamos con Android e iOS (aunque el público se niegue a pensar que existe fragmentación en este sistema operativo).

 

De todos modos pensad que, al fin y al cabo, todo esto depende de la aplicación que decidáis hacer. Los relojes inteligentes están pensados para actividades altamente sociales, como conversaciones por chat, recibir notificaciones o poder revisar las redes, tal que Twitter. Por el lado más individual, nos permiten cambiar de canción en nuestro reproductor, o realizar una petición de llamada telefónica sin necesidad de sacar el terminal del bolsillo. El usuario no va a basar su vida tecnológica en el reloj, es un acompañante, de modo que estudiad bien si vuestra futura app tiene cabida en este mercado, ya que de lo contrario no merece la pena invertir tiempo y recursos en ello.

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Grado Superior de Desarrollo de Aplicaciones informáticas en la Salle de Barcelona. Trabaja actualmente como desarrollador de aplicaciones para móviles, especialidad en videojuegos.

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